Capítulo segundo

 

 

 

LOS RITUALES DE LA MASONERÍA

 

Normalmente cualquier persona interesada en conocer qué es la masonería, si se lo propone, logra leer, al menos en parte, los rituales de los diferentes grados. Los grados inferiores están muy divulgados y los grados superiores son más difíciles de conseguir, pero no son un objetivo imposible. Una persona que dedique tiempo a investigar puede obtener los rituales de los 33 grados, total o parcialmente, del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que es el principal.

Ahora bien, una vez que se lean estos rituales, la sensación puede ser la de no entender con exactitud su sentido. La masonería es maestra en confusión. Y por ese motivo cabe dar ciertas claves necesarias para la correcta comprensión de sus normas.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado se compone de 33 grados que a su vez se reparten en cuatro niveles y diversos subniveles. Los cuatro niveles son: del grado 1 al grado 3, del grado 4 al grado 18, del grado 19 al grado 30 y del 31 al 33.

La verdad es que la masonería esconde en su interior un conjunto perfectamente definido de creencias de tipo pagano que conforman una semirreligión con sus dogmas. Una semirreligión que puede dar unas determinadas orientaciones o tendencias al carácter de sus adeptos y adeptas y también fomenta indirectamente determinadas formas de vida. Siempre todo legal.

Los creadores de los rituales fueron ocultistas con profundos conocimientos psicológicos y de las religiones antiguas. En ese sentido los rituales funcionan, es decir, logran ir convirtiendo a la persona que pasa a través de ellos a su causa, a su visión del mundo y a sus ideas de forma sincera. Manipulación psicológica. Pero siempre bajo la legalidad vigente.

Intentaré que las claves que doy sirvan para la comprensión total del tema. A partir de aquí, una vez leído este capítulo, la persona que quiera ir aún más a fondo tan sólo debe profundizar en la dirección que le ofrezco. Se puede llegar a dominar el tema a la perfección.

La pista que nos da El Código da Vinci

Muchas veces en la Historia verdades inconfesables, o de difícil explicación, se han expresado a través de obras de ficción. Este es, una vez más, el caso de la novela El Código da Vinci.

Este libro, El Código da Vinci, del novelista Dan Brown se ha convertido en un auténtico fenómeno. Millones de ejemplares vendidos y editado en muchos idiomas. A partir de aquí es interesante definir bien qué hay de cierto, y qué no, en la historia que narra Brown. Para orientar bien a las personas que lo han leído o quieran leerlo.

La primera cosa que cabe establecer es que Dan Brown extrae la mayoría de sus ideas fundamentalmente de dos libros obra de los británicos Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln: El enigma sagrado y El legado mesiánico, éste es la segunda parte del anterior. Se publicaron en castellano a principios de la década de los ochenta. De hecho su material de inspiración lo ha extraído de varios libros más, aunque las tesis fundamentales vienen de la obra de estos británicos.

A partir de la publicación de El enigma sagrado surgieron muchos más libros ampliando los mismos temas. Ya en su momento este libro fué un auténtico best-seller en el mundo de la gente aficionada al esoterismo, al ocultismo, a las sociedades secretas y a los aspectos ocultos de la Historia.

Por tanto, siguiendo el hilo de El Código da Vinci es verdad que existe un enfrentamiento muy serio entre la Iglesia Católica Romana y sectores anticlericales del mundo occidental desde hace siglos. Y que este enfrentamiento continúa hoy en día.

Brown describe este enfrentamiento de la siguiente manera: por la Iglesia el protagonista es el Opus Dei, hace cien años lo habría sido la Compañía de Jesús, en tanto que principal organización defensora del papado, de la figura del papa como guía espiritual y dogmático indiscutible de la comunidad cristiana mundial, por tanto defensora de la necesidad del papado para preservar la unidad de la religión.

Y por otro lado se sitúa una poco conocida organización llamada El Priorato de Sión. Si en lugar de "El Priorato de Sión" Brown hubiera puesto "la masonería" el resultado habría sido similar. El Priorato de Sión existe y tiene relación con la masonería, si bien solamente con la masonería anglosajona, que es la religiosa.

Entonces, la verdad de El Código da Vinci es que ha habido, hay y habrá un enfrentamiento político y por el poder, y como consecuencia por la influencia sobre la sociedad mundial, entre El Vaticano y una red de organizaciones secretas anticlericales más o menos coordinadas y dirigidas por un bloque anticlerical. Pero siempre todo legal.

 

 

Nadie podrá nunca aportar pruebas definitivas de la supuesta descendencia de Jesús con María Magdalena

 

A partir de aquí, la tesis del libro sobre la hipotética descendencia de Jesús a través de María Magdalena es más que discutible. De hecho, es un elemento que contribuye a darle morbo. Nunca nadie podrá aportar pruebas sólidas en ese sentido. Por otra parte, la tesis de la supuesta descendencia de Jesús ya se recoge, y muy bien explicada, en El enigma sagrado y es una leyenda de antiquísima tradición que desde ambientes hostiles a Roma se ha ido divulgando.

Para situarse

 

- Primera idea:

Es verdad que existe un enfrentamiento secular entre la Iglesia Católica y un conglomerado de fuerzas anticlericales desde hace siglos. Y para el resto de los tiempos. En este sentido, la novela de Brown lo refleja, si bien lo hace atacando duramente al Opus Dei, lo cual nos lleva a pensar si Brown no tendrá también alguna relación con el Priorato de Sión, cosa probable.

- Segunda idea:

La tesis más morbosa del libro, la supuesta descendencia de Jesús con María Magdalena es indemostrable. Por otra parte, sí es cierto que la leyenda circulaba en ambientes anticlericales desde hace siglos. No la ha inventado Brown ni tampoco los autores de El enigma sagrado.

No cabe entrar a fondo aquí sobre qué es la Iglesia Católica y qué es el Opus Dei porque esto es de dominio público. Se puede encontrar fácilmente información sobre estas entidades. Lo que no es tan conocido es qué es eso de El Priorato de Sión. Históricamente cuando se hablaba de fuerzas enemigas de la Iglesia siempre se señalaba a la masonería. Pero esto del Priorato de Sión es nuevo. Cabe definir, por tanto, qué es el Priorato de Sión y qué relación tiene con ciertos sectores de la masonería anglosajona, no con la otra.

Cuando se habla de fuerzas anticlericales hay quien podría pensar en ateísmo, aunque cabe matizar que se puede ser ateo y no anticlerical. Y se puede ser ateo sin ser masón, ni tener nada que ver con la masonería.

La masonería atea está centrada en la masonería latina o francesa. La otra masonería, la principal, la anglosajona respira principios religiosos de tipo genérico cosa que le permite ser la fuente de inspiración de cantidad de organizaciones religiosas, semirreligiosas y también algunas sectas de muy diversas clases.

Es decir que la masonería latina o francesa combate a la Iglesia con el ateísmo y el anticlericalismo, y la anglosajona rivaliza con la Iglesia ayudando, a través de diversos clanes, a organizaciones semirreligiosas que le hacen la competencia con otras creencias. Son dos estilos diferentes de dos realidades diferentes.

De todas formas, El Vaticano prefiere mil veces convivir con la competencia de las creaciones religiosas de la masonería anglosajona antes que con el ateísmo anticlerical de la masonería francesa a la que combate frontalmente. Los adeptos a estas formaciones religiosas, una vez desengañados, cosa que pasa muchas veces, pueden ser recuperables para la Iglesia porque al menos sí que tienen fe en un ser superior.

Estas semirreligiones, auspiciadas en parte por la masonería anglosajona mundialmente, discrepan en algunos elementos de la doctrina tradicional romana. Rivalizan e intentan disputarle terreno a la religión cristiana más antigua, mayor y mejor organizada. Este conglomerado de organizaciones, que el Priorato de Sión dice dirigir secretamente, son conocidas como gnósticas.

¿Y qué es la gnosis? Es un sistema de creencias muy antiguo, ya existían en tiempos de Jesús, que ha tenido más fuerza, o menos, en la Historia, según las épocas, pero que siempre ha existido.

No debe confundirse "agnóstico" con "gnóstico". "Agnóstica" es la persona que no cree en nada pero no tiene porqué ser anticlerical. Y "gnóstica" es la persona que tiene creencias de tipo gnóstico. Una palabra no tiene nada que ver con la otra.

Los rituales de la masonería son totalmente gnósticos. Es gnosis pura. La masonería es una organización religiosa pagana gnóstica en su fondo y disfrazada en su forma exterior de club con cierto ambiente liberal y progresista, aunque, eso sí, también misterioso, clandestino y ocultista por tanto sospechoso con más o menos intensidad.

La palabra "gnosis" aparece en las enciclopedias que la definen como la creencia en dos principios iguales, pero enfrentados, que rigen y conforman el mundo: el del bien y el del mal, y en la comunicación directa de la persona con la divinidad, por lo que no son necesarios intermediarios. Por este motivo la masonería latina rechaza al clero católico, y lucha contra él.

Conlleva en su filosofía la práctica elementos que conducirían a un comunismo radical e históricamente incluso al anarquismo violento, en la masonería francesa, o a una vida aventurera, en la frontera entre el peligro y el caos, o también a una vida con creencias exóticas, de tipo orientalista por ejemplo, en la masonería anglosajona.

 

 

La clave para entenderlo: Cómo funciona la tribu humana

 

En realidad, para entender bien todo esto, lo mejor es repasar la mitología griega con su sistema de dioses y diosas. Esta es la clave. Repasaremos superficial, pero suficientemente el tema y quien quiera más para dominarlo a la perfección sólo debe documentarse bien sobre la mitología griega y el diferente carácter de sus dioses y diosas.

Cualquier persona que sepa de religiones sabe que el comportamiento humano no es homogéneo. Cada dios y cada diosa de la mitología griega representa un carácter humano diferente. Entre los ocho dioses y las siete diosas principales, y la combinación de unos con otras, tenemos una buena aproximación a la mayoría de los diferentes comportamientos humanos posibles.

De esta forma, cualquier religión lo que hace en su sistema de creencias es orientar a las personas en una determinada dirección, por un determinado camino. Carl G. Jung y su escuela psicológica estudiaron muy a fondo estos temas. Y con Jung se entienden bien estas cosas. Especialmente con el estudio que del tema ha hecho, a mediados de la década de los noventa del siglo XX, la doctora Jean Shinoda Bolen, profesora de psiquiatría en la Universidad de California, en sus libros Los dioses de cada hombre y Las diosas de cada mujer.

Así, por ejemplo, la Iglesia Católica Romana, en su forma actual, nace de una cierta fusión entre el sistema de dioses y diosas romano, que era prácticamente idéntico al griego, y el movimiento cristiano de los inicios. Tras la muerte de Jesús, parte de sus seguidores con San Pablo a la cabeza (y más adelante también con San Pedro, el primer Santo Padre) desconectan el cristianismo inicial del judaísmo y difunden la idea de la divinidad de Jesús, nunca aceptada por los gnósticos, generando así una gran religión monoteísta no judía sinó romana. Totalmente romana. La conversión en la religión oficial del imperio romano representó la asimilación por parte del catolicismo de la antigua religión romana, y por tanto de la griega. No en las formas pero sí en el fondo. Esto se puede sostener y tiene lógica.

Así, no es atreverse demasiado, y es la forma más simple que he encontrado para explicar esto, que en sí es muy complejo, afirmar que la Iglesia Católica en sus rituales encarna psicológicamente, en buena parte, los valores que ya tenían los siguientes dioses y diosas romanos:

- Júpiter (nombre griego: Zeus), padre todopoderoso. Dios jefe indiscutible de dioses y diosas.

- Minerva (Atenea), hija de Júpiter. Diosa poderosa, gran estratega.

- Juno (Hera), esposa de Júpiter. Diosa del matrimonio.

- Ceres (Deméter), diosa del instinto maternal.

- Plutón y su esposa Proserpina (Hades y Perséfone), hermano e hija de Júpiter, respectivamente. Dios y diosa del inconsciente, del mundo subterráneo. Plutón es el arquetipo del hombre solitario brujo/sacerdote.

- Vesta (Hestia), diosa del hogar. Es el arquetipo de la monja.

- Apolo, hijo favorito de Júpiter. Dios del éxito. Arquetipo del equilibrio y la moderación

Estos dioses encarnan los valores de: Jerarquía, un dios padre todopoderoso creador del mundo; orden, conservadurismo, matrimonio y maternidad responsables, vida sacerdotal y religiosa de curas y monjas, rectitud, rigor académico y científico, prudencia, vida ordenada, esfuerzo, sacrificio. En suma los valores positivos.

Por contra el gnosticismo en sus múltiples formas, y a través de sus diversos rituales, encarna psicológicamente los valores de los dioses contrarios y rivales de los anteriores y normalmente marginados:

- Neptuno (Nombre griego: Poseidón), hermano de Júpiter y Plutón, y eternamente resentido con ellos. Poderoso dios del mar y de la venganza.

- Baco (Dioniso), puede ser caótico hasta llegar a ser asesino. Dios del éxtasis. Rige la locura y en parte la tendencia homosexual masculina.

- Diana (Artemisa), feminista radical. Añora un supuesto matriarcado que habría existido en los orígenes del mundo. Puede ser agresiva. Rige en parte la tendencia al lesbianismo.

Este fondo psicológico es lo que hay detrás de la historia de Hiram, arquitecto del Templo de Salomón asesinado por no querer revelar los secretos sobre su construcción. Los masones se consideran hijos de su viuda y tienen como misión vengar ese crimen, siendo este el guión de la mayoría de rituales masónicos. En la historia de Hiram se respiran psicológicamente los valores instintivos de los dioses marginados de la humanidad, los de las bajas pasiones, Neptuno, Baco y Diana.

Esto es: guerra, venganza, resentimiento, anarquismo violento, desorden, caos, exaltación de la divinidad femenina más radical, muy cerca del lesbianismo, feminización del hombre, homosexualidad, bisexualidad, culto hermafrodita, en oposición a un único dios todopoderoso y omnipotente del tipo de Zeus y su jerarquía.

Por lo tanto el culto gnóstico a María Magdalena, o a Isis, no sería otra cosa que un culto a Diana con otro nombre. La divinidad femenina en la Iglesia Católica está encarnada por la Madre de Dios, María. Por lo tanto se enfrentan los diferentes valores femeninos: la María católica: combinación de estrategia en tanto que madre de Dios, Atenea, y maternidad, Ceres, contra la María Magdalena gnóstica: culto al feminismo radical, Diana.

Históricamente el gnosticismo ha organizado y concentrado, y concentra, sus fuerzas en:

- Erosionar y debilitar la estructura de poder de El Vaticano en el mundo. Y desprestigiar la figura del papa, arquetipo de Júpiter-Plutón.

- Alterar la figura de Jesús y negar su divinidad. Atribuirle descendencia. Según ellos del mito de Jesús después se habrían aprovechado San Pablo y San Pedro para crear la Iglesia Católica y romanizarla apartando así al cristianismo de su origen judío heterodoxo para que pudiera ser la gran religión oficial del imperio romano que ha sido. Con un éxito espectacular durante siglos.

El tema de la divinidad de Jesús es muy importante. El gnosticismo aceptaría a un Jesús profeta o místico. Lo que no acepta es que Jesús sea Dios. Así un Jesús presentado como un Baco sería del gusto del gnosticismo.

Por contra, la religión católica, que une su origen judío con la religión grecorromana, nos dice que la naturaleza de Dios está compuesta por tres personas. Se trata de la Trinidad. El Padre, en el que no es difícil ver a Júpiter, el Hijo, por ejemplo Apolo, y el Espíritu Santo, sin duda Plutón, dios del mundo subterráneo, hermano de Júpiter y conocido en el mito griego como "el invisible".

Así el dios del catolicismo es la combinación de Júpiter, Apolo y Plutón en la religión romana. Hay una clara coincidencia de valores y jerarquía entre la religión grecorromana y el catolicismo en ese sentido. Igualmente, María, la madre de Dios, es una combinación de Minerva, madre estratega que ayuda a su hijo, con la realidad misma de la maternidad, Ceres. El poder del dios católico en su conjunto lo forman la Trinidad (Júpiter/Apolo/Plutón) y María (Minerva/Ceres).

La religión grecorromana distingue entre los dioses de la primera generación, los viejos, y los de la segunda, los jóvenes. El mundo en su mayor parte siempre está regido por los viejos dioses. Eternamente.

Así, Júpiter y Plutón más sus hermanas Ceres, Juno y Vesta son los dioses viejos. Los instintos conservadores ancestrales que permiten a nuestra especie sobrevivir. A esos instintos rinde un especial culto el catolicismo. Y los potencia.

Pero Júpiter, Plutón, Ceres, Juno y Vesta tienen aún otro hermano. Se trata del otro dios viejo, de Neptuno. Pero Neptuno no está con ellos. Está resentido porque, según el mito griego de la creación del mundo, en el reparto del mundo que hizo con sus hermanos Júpiter y Plutón a él le dieron la parte peor. Júpiter se quedó el cielo y la tierra, y Plutón el mundo subterráneo. Y a él le dieron el mar. Este resentimiento de Neptuno es eterno y el enfrentamiento con sus hermanos también lo es.

Así, de alguna forma, Neptuno sería para el mundo católico un equivalente a Satanás. El Diablo. El príncipe caído que está resentido y conspira permanentemente para vengarse. Y lo hace perturbando el mundo y arrastrando a los hombres y a las mujeres hacia instintos destructivos y conflictivos que les llevaran a la guerra y al caos.

Probablemente la historia del enfrentamiento entre Caín y Abel, leyenda que gusta mucho a la masonería ya que ellos se consideran cainitas, es otra interpretación de esta misma historia que nos viene del conocimiento griego.

Y el instinto de Neptuno lleva a la gente a la venganza por agravios sufridos, reales o supuestos. Y en ese camino acompañan a Neptuno el propio Baco, por el simple gusto del caos, por vicio, y Diana, la que añora un matriarcado que nunca logra imponer pero que tiene suficiente fuerza para dividir y perturbar, aunque no de forma permanente, al colectivo femenino.

La principal fuerza con la que topa Diana para ver limitados sus éxitos es Ceres, el instinto maternal, y también Afrodita, el instinto sexual, que une a las mujeres con los hombres eternamente. Y por supuesto, Atenea, hija de Zeus, que rige el orden en el mundo.

De esta forma la oposición Iglesia Católica / Masonería ocultista, (Opus Dei / Priorato de Sión-gnosticismo), es la expresión moderna de esto mismo. Es el permanente enfrentamiento interno de los propios instintos humanos, del equilibro de los cuales nace nuestra vida cotidiana, siempre con una ligera superioridad de los instintos conservadores respecto a los caóticos, al menos la mayoría del tiempo. Los instintos caóticos nunca son permanentes si bien tienen éxitos puntuales cuando se desbordan, en los momentos malos, por ejemplo las guerras.

Todo esto necesitaría muchos matices, pero de manera simplificada es un esquema suficientemente claro. Y quien quiera saber más que profundice en la religión grecorromana, lo entenderá todo.

Los rituales religiosos son en realidad complejos juegos psicológicos que afectan al subconsciente de las personas e influyen en ellas a través de su estética, símbolos y mensajes, para que intenten caminar por un determinado camino. Y normalmente las grandes religiones buscan que sus seguidores caminen por el camino conservador del orden.

Otras creencias, sectas o la misma masonería prefieren que sus seguidores vayan por los caminos del caos, así forman personas predispuestas a hacer cosas arriesgadas, ambiciosas y, en algunos casos, suficientemente crueles y resentidas para operaciones conspiradoras de más o menos calibre. Utilizables para eso.

Tener cierto nivel de resentimiento muy arraigado es natural en un masón o en una masona. El resentimiento, en cierta forma, la base de su religión.

Para que la masonería pueda moldear a un adepto o adepta es totalmente necesario que tenga en su interior un nivel de resentimiento o de odio lo suficientemente potente como para introducirse bien en los rituales. Naturalmente ese odio se concretará con el tiempo contra el catolicismo y el clero, como siempre han hecho.

Irá por el camino anticlerical, o por el camino de otras creencias rivales al catolicismo, más o menos sectarias y más o menos peligrosas, según los casos. En más de trescientos años la masonería ha tenido tiempo de crear, o ayudar a crear, miles de organizaciones semirreligiosas o pseudorreligiosas de este tipo en todo el mundo, especialmente en el mundo anglosajón.

(continua......)

 

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